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Flamenco en
los Jardines de Sabatini 2005. Rancapino, Vicente Soto...

Rancapino / Juan José Amador
/ Vicente Soto y Rancapino (Fotos: Daniel Muñoz)
Sabatini 2005. ‘Alreó
de la fragua’. En el tiempo que se tarda en dar forma
a una herradura en la fragua, caben cuatro tandas de martinetes.
Gordo de Jerez, el fragüero. Rancapino, desde lo jondo de la
jondura. Juan José Amador, cante de cristal. Vicente
Soto, firmeza, rojo vivo. Una voz en off que hace poesía
del trabajo de fundición separa cada capítulo de cante
a palo seco, sólo acompasado por el martillear (real) sobre
el yunque. La fragua encendida en el escenario colabora en combatir
el fresco de una noche que amenaza lluvia. Paso al tabanco. Bulería
al golpe de todos con todos. La orquesta llega, con sonido contundente.
A las guitarras, Antonio Carrión y Eduardo Rebollar. Mixto
de estilos con marchamo jerezano. Gordo de Jerez hace la minera.
Juan José Amador canta por tangos. Rancapino exprime toda
la dulzura que cabe en su garganta, por malagueñas... lentas,
delicadas, preciosas. Y el hijo de Sordera cierra la ronda con unos
tientos. Turno para la soleá ornamentada con baile de mujer.
Y al fin, Rancapino
por alegrías, azuzado por Vicente Soto, embelesado con las
sabias artes del maestro gaditano. Qué meloso. Qué
susurro. El pupilo toma la palabra por seguiriyas, dedicadas a Chocolate.
Mora verde para la pena. Bulerías. Chuflas. Compás.
La Tarara. Y una vueltecita por bulerías antes de recogerse.
Qué buena noche de cante.
Texto: S. C. Madrid, 10 de agosto de 2005
revista@flamenco-world.com
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