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Luis Clemente, enero de 2001
Camarón,
el retorno, variado y parcheado; vuelve por sus
fueros y conquista más allá del
mercado. La entrega-restauración de estas
Navidades contiene grabaciones que van de 1967
a 1990 y sus altibajos se detienen en cinco temas
justo en la mitad, 1979: el disco se abre con
‘La leyenda del tiempo’ sobre los
instrumentos del grupo Dolores, que también
le acompaña en ‘Viejo mundo’
y ‘La tarara’. Momentos clave en la
historia del flamenco, aquí con ligeras
variaciones.
Esta leyenda fue el primer disco
que a José le produjo Ricardo Pachón,
que es quien ha reunido las grabaciones. La prehistoria:
una reunión de cabales, un magnetofón
de la base americana de Morón y un Camarón
de 16 años que se acompaña él
mismo a la guitarra. Lo presenta Antonio el de
la Calzá, con sus comentarios jartibles
("no un camaronsillo de los ríos,
sino de esos que son pes-espá") y
canta ocho preciosos minutos por soleá,
ésas de toda la vida, con voz fresquísima,
la que ya daba de sí, y de qué manera,
dos años antes de grabar por primera vez
-es, por tanto, el registro más antiguo
publicado de Camarón-; También alza
fina ronda de fandangos, uno con letra olvidada-que-no-importa
("Es como viajar en avión, Iberia
a su disposición"), y la oscura seguiriya
de Paco la Luz que hila con debla y toná.
"Pelaíllas de las boas", documento
excepcional.
De siete años después
son los siete minutos en los que se entrega por
bulerías personales acompañado por
Ramón de Algeciras, hermano de Paco, en
el pueblo de Antonio Mairena. Camarón habla:
"Cuando los vi salí corriendo...".
Un sitar, con la guitarra de Tomatito, Gualberto
da la entrada a ‘Nana del caballo grande’.
Es una versión de ensayo de las sesiones
de Umbrete, que no varían en exceso de
las ofrecidas en ‘La leyenda del tiempo’
y sólo por momentos tiene su fosforescencia.
La guitarra de Raimundo Amador se deja notar (se
imagina los dientes temblando por bulerías)
junto a la de Tomatito acompañando al ‘Homenaje
a Federico’ que le adaptó Kiko Veneno,
por bulerías, aquí resaltado el
baile del gran Manolito Soler. Raimundo quiebra
y silencia, Soler apuntilla.
"El disco está muy
bien, pero el pito ése...": referencia
de Paco de Lucía al sintetizador ‘moog’
al comienzo de ‘La leyenda del tiempo’
que en este caso no toca Manolo Marinelli, sino
Jesús Pardo de Dolores (y es el primer
disco de José en el que no aparece Paco).
Al final, su hermano Jorge estira la flauta de
la segunda versión de ‘La leyenda’
incluida en este disco, que se abría con
el single, más corto. La batería
de José Antonio Galicia por bulerías
en ‘Viejo mundo’, el otro zarcillo
oriental pero esta vez sin la guitarra de Raimundo.
Diferencias con el original. La taranta "de
la Grabiela" como intro a ‘La Tarara’
con banda, esa bambera que aquí se alarga
sumando otra taranta adaptada con su cartagenera
y algo de percusión, más una coda
para el saxo arrastrando a Dolores en plan jazz-rock.
Bajo la voz de José se
ha metido batería y palmas (el hijo de
Ricardo Pachón y el ubicuo Manuel Soler),
buen efecto bajo las dos estremecedoras letras
por tonás, de las sesiones remezcladas
de ‘Soy gitano’. Un año después,
Ricardo Pachón graba a Camarón por
última vez, ahora en vídeo. De su
banda sonora se extraen estas bulerías
en Montilla, uno de los pueblos que le sirvió
para confirmarse ante una primera afición.
"Devuélveme el rosario de mi madre...".
Once minutos y medio de bulerías modélicas,
con los muchos Camarón el Único.
A ‘Antología inédita’,
que sale cuando Camarón hubiera cumplido
50 años, le llueven doradas promociones
(Llave de Oro del Cante, Curro Romero entrega
el disco de oro, ¡La Chispa en ‘Tómbola’!)
y, mientras el abogado Maín aparece en
los créditos ("idea, dirección
artística y coordinación")
y el diseñador Rafa Iglesias se siente
frustrado (la portada era del proyecto "Camarón
R-Evolucionario", con gorra del Che), Pachón
cita en las notas al ideólogo (Juan el
Camas: "El cerebro pierde, pero gana")
y al poeta (Carlos Lencero: "A la velocidad
de una bala de plata") en el suceder de los
años de este disco que finaliza dejándolo
("en homenaje a los camaroneros que cada
vez son más desde su muerte") como
muestra del legado que atesora, al que saca brillo
digital y muestra chispeante gota a gota por Navidad.
Más información:
La
web de Camarón de la Isla en Flamenco-world.com
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