Martín
Guijarro, agosto de 2007
Cañizares
(Foto Amancio Guillén) |
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No es la primera vez que el
flamenco se acerca a la música clásica.
Ni tampoco la primera vez que Cañizares
se aproxima a la obra de Isaac Albéniz.
Sin embargo, ‘Suite Iberia. Albéniz
por Cañizares’ supone toda una novedad.
No son dos sonatas como en el disco de 1999, sino
la ‘Suite Iberia’ completa la que
el guitarrista y compositor catalán ha
diseccionado para llevarla a su terreno. Nada
menos que tres años de trabajo le ha llevado
adaptar la partitura original para piano, a la
guitarra flamenca. Aunque el mérito de
la obra no reside en el trámite, sino en
el resultado.
Cañizares ha extraído
toda la esencia flamenca de la famosa pieza que
el compositor gerundés legó a principios
del siglo XX. Y la ha transportado a su guitarra.
Bueno, a dos guitarras que él mismo interpreta
en el disco. No hay más instrumentos ni
más compañía. La ejecución
es absolutamente brillante y vuelve a confirmar
a Cañizares como el gran virtuoso de la
sonanta de nuestro tiempo.
Pero hay algo más. A la
obra de Albéniz, le aporta altas dosis
de contemporaneidad, de atrevimiento, de arranques
creativos. Y es esa actitud la que da valor añadido
a este disco y, de paso, al toque flamenco actual.
Lo más curioso es que las innovaciones
no están, en absoluto, reñidas con
la tradición, con el sabor de lo añejo,
con la esencia de lo popular que inspiró
a Albéniz y que un siglo después
inspira a Cañizares. Su ‘Suite Iberia’
está llamada a ser no sólo un clásico,
sino un ejemplo de rigor y compromiso con la música
para las próximas generaciones del toque.
Contenidos:
Entrevista
a Cañizares, guitarrista (febrero, 2007)
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