Martín
Guijarro, julio de 2007
Al final, la anunciada colaboración de Paco de Lucía
no llegó. Pero no fue motivo para que Capullo
de Jerez retrasara más la salida de
su disco. En ‘Flor de canela’ el cantaor
jerezano abunda en la línea de sus anteriores
trabajos con un flamenco directo, tarareable,
abrupto y extremadamente rítmico. Y esa
es la fórmula con la que, concierto a concierto,
gana adeptos de todas las edades y filiación
musical.

Capullo de Jerez (Foto
Daniel Muñoz)
Rumbas, tangos y bulerías
son la artillería del artista, estilos
donde sus letras -todas propias- encajan con libertad
y precisión. Contenido cotidiano y una
pizca surrealista. En lo musical, abunda la producción
estándar de guitarras, teclados, bajo,
palmas y coros, muchos coros. La rumba ‘Son
de lunares’, las bulerías ‘Perdón’
(con los pies de Joaquín Grilo) y los tangos
‘La culpa’ entran por la vía
de la insistencia, con estribillos radiables,
pegadizos. Si te das una vuelta por Jerez estos
días, comprobarás que es la banda
sonora de bares, casas y coches.
Se sale de la fórmula
más evidente en los tangos que dan título
al disco. En ‘Flor de canela’ opta
por el lado más meloso de este estilo,
por el reposo y la contención. Deja su
voz casi sola, subrayando las asperezas e imperfecciones
del cante, en los fandangos, en la soleá
por bulerías y en el fin de fiesta ‘Entre
amigos’. Despeja el camino no sólo
a la voz, sino también a la guitarra sencilla
pero plena de jerezanía de Jerito y de
Niño
Jero –que aparece en la soleá
por bulerías-, y a las palmas y los jaleos,
que tienen tanta importancia como cualquier otro
instrumento en este disco donde el eje es el compás.
Contenidos:
Entrevista
a Capullo de Jerez, cantaor (septiembre, 2006)
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