Índice de reseñas

Chicuelo
Biografía, discografía, RealAudio y comentarios de los lectores


 

 

 


  Chicuelo, ‘Diapasión’

María la Tero, enero de 2008


Chicuelo
 
   

Hace siete años que Chicuelo no grababa en solitario. Y tras aquel disco debut ‘Cómplices’, es mucha la música que ha ido concibiendo. En paralelo a su incesante labor acompañando a grandes del cante actual como Duquende y Miguel Poveda, ha fraguado una de las más interesantes personalidades del toque. El primer plano de este trabajo discográfico lo ocupa la guitarra, que suena clara, viva, convincente. Tiene el don de la legibilidad y de lo que podría llamarse sensualidad musical, una manera de persuasión natural, un atractivo sensorial. A Chicuelo le suena fácil lo difícil. Y el oyente puede quedarse en un primer plano, del todo gratificante, o profundizar hasta apreciar todos los matices y la dimensión de este músico. Los fandangos ‘Tomodachi’, dedicados al tantas veces compañero Shoji Kojima, son toda una declaración de intenciones, un principio de viaje contagioso y eterno. Casi sin respiro, vira a rítmica de tangos por medio de una voz ‘acamaroná’, la de Salao, y de unos cantarines arreglos de cuerda. Y se queda ‘A la deriva’, pero con rumbo fijo. El bajo de Carles Benavent hace de brújula.

La bulería ‘Somorrostro’ despega con vuelo rasante, para recrearse en el soniquete de aire jerezano. Guitarra, palmas, caja, jaleos. En ‘Crema catalana’ cambia de tercio... pero sólo para despistar. Lo que comienza como una balada, se destapa como una rumba chispeante, con una fiera actitud que azuza la batería. Aunque no se sabe cómo, conserva la dulzura. Ahora sí, nana. ‘Diego’ es un tema que se mece, arreglado a lo jazz con la trompeta de Raynald Colom y el contrabajo de Rai Ferrer. Las voces de Londro y Mónica Navarro adoban con gusto el tema por fandangos de Huelva, en el que la guitarra campa a sus anchas en paralelo a la viola de Elisabeth Gex.

También es ella quien dobla la guitarra en la bulería ‘A tres’, una pieza de rica dinámica que atestigua la personalidad contundente del tocaor. La soleá por bulería ‘El Mirador’ tiene la templanza y la flamencura que demanda el palo, dejándose la guitarra arropar sutilmente, y sólo a ratos, por voces, percusiones y vientos. Ya en la recta final del disco, la colombiana ‘Sambiana’ se presenta como un divertimento, lleno de piruetas y figuras aéreas. Aunque al final, el aterrizaje lo asume la guitarra en solitario con la granaína ‘Alalhambra’, un espacio de intimidad, de sobriedad, de recogimiento, donde se personaliza y se actualiza la tradición. ‘Diapasión’ es, como Chicuelo, un imprescindible.

Contenidos:

Entrevista a Chicuelo, guitarrista (2000)

Duquende homenajea a Camarón con un disco grabado en directo en el Cirque d’Hiver de París


 
 
Para pertenecer a nuestra cyberpeña flamenca mándanos
tu e-mail y te informaremos de todas la novedades:

 Home | Contacto | Publicidad | Mapa web