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Martín Guijarro, marzo de 2006
Duquende
vuelve. Y se nota. El ambiente andaba ya caldeado
desde que hace unos meses se hizo público
que el cantaor editaba nuevo álbum. ‘Mi
forma de vivir’ (K Industria Cultural, 2006)
cumple con todos los requisitos para satisfacer
a sus seguidores. Por una parte, ofrece una nutrida
tanda de temas con estribillos a coro forzosamente
pegadizos a compás de tangos, bulerías
y rumbas, donde su quejío se explaya. Y,
por otra parte, cumple con los más exigentes
al mirarse dentro y apostar por el cante intimista
y sereno, por soleá, martinete y fandangos,
sin más aderezos. En ambas facetas demuestra
estar en plena forma vocal, el eco caldeado y
maduro. Se notan las incesantes giras junto a
Paco de Lucía.
El álbum refrenda la complicidad
que en directo lleva temporadas mostrando junto
a Chicuelo,
que se hace cargo de la producción, de
la composición de la mayoría de
los temas y, por supuesto, del toque de guitarra.
Demuestra solvencia en este triple trabajo. Aunque
también cuentan con otros colaboradores
en cuestiones de composición como José
Carlos Gómez -en los tangos de apertura,
‘Tu camisita de flores’- y Javier
Limón -en una bulería con guitarra
de Niño Josele-, entre otros. Para los
que recuerden que anunció unos tangos de
Paco de Lucía sepan que, a pesar de retrasar
el disco, al final no llegaron.
No es un disco muy nutrido de
arreglos. Casi todos los temas cuentan sólo
con acompañamiento de guitarra, palmas,
percusión y coros. Aunque hay excepciones
con algún detalle como los tanguillos ‘Suenas’,
con el bajo y la mandola de Carles Benavent, y
las alegrías ‘Al son del viento’
con Raynald Colom a la trompeta.
Frente a la definición
de marca ‘isidromuñoz’ de ‘Samaruco’,
que tantos nuevos y profundos colores imprimió
a la garganta del cantaor, en este disco queda
más en un sencillo estándar de lo
que popularmente se entiende por disco de cante
actual ‘poscamarón’, en la
onda de los recientes álbumes de Montse
Cortés o La Tana. Y que, por cierto,
tanto gustan a la audiencia.
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