| La guitarra
flamenca constituye seguramente la parte del flamenco
más accesible para el público internacional.
Sus analogías con la guitarra clásica,
su exotismo dado por un uso percusivo peculiar
y armonías modales, su difusión
como instrumento de concierto han propiciado cierto
gusto del público internacional por este
instrumento habitualmente asociado a la pasión
y a España. Así deben de haberlo
entendido los diseñadores de Virgin cuando
ilustran con mal gusto la portada y contraportada
de este disco con estampas castizas andaluzas
decimonónicas o con el tópico tocaor
vestido de negro con sombrero cordobés
sobre un fondo de bailaora color fuego.
Un contenido desigual intenta
ilustrar musicalmente que la pasión sigue
viva y se actualiza. Buena selección de
los solistas: desde Paco de Lucía abriendo
a modo de referencia obligada, pasando por sus
contemporáneos Enrique de Melchor y Pepe
Habichuela, sus "discípulos"
Cañizares, Tomatito, Vicente Amigo, Rafael
Riqueni o Gerardo Nuñez, la era guitarrística
"luciana" predominará en el CD.
La primera revolución que trajo Paco de
Lucía al toque solista fue esencialmente
rítmica y el disco incidirá en ello:
bulerías, rumbas, alegrías, bulería
por soleá, tanguillos, jaleos, más
que "Cantan las Guitarras", el disco
hubiera podido llamarse "Bailan las Guitarras".
Hasta tendremos al patriarca Juan Habichuela en
una bulería donde actualiza sus falsetas
clásicas con la guitarra cómplice
de Tomatito. El ritmo lo domina todo hoy, el flamenco
también, pero la guitarra flamenca no es
solo ritmo y su atractivo reside también
en el sonido cálido de sus libres melodías.
Es una pena en este sentido que la selección
de los temas ignore esta otra faceta de la guitarra.
Quizás un segundo volumen con este aspecto
no vendría mal, porque no solo de ritmos
vive el hombre. Dos temas fuera de lugar con el
cante de Luis "El Zambo" acompañado
por Moraíto Chico y el canto blusero agitanado
de Raimundo Amador completarán esta selección
de guitarristas flamencos solistas. |