
| Pepe Habichuela & Dave Holland,
‘Hands’ |
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S.C./ Flamenco-world.com, agosto de 2010
Que Pepe
Habichuela es un músico de mirada abierta ya lo sabíamos.
Estuvo junto a Enrique Morente en ‘Despegando’, empujó
a los jóvenes flamencos, hizo a Don Cherry decir que su
guitarra “parece un árbol que llorase”, se
unió al proyecto Indica Brazilica de Nitin Sawhney y fraguó
el hermanamiento indioflamenco de ‘Yerbagüena’
con la Bollywood Strings Band. Así que no es extraño
que ahora dé la mano al reputado contrabajista de jazz
Dave Holland con tanta naturalidad, tanto en directo... como en
este álbum de estudio.
Hay varios misterios en este disco.
Uno es el que siempre nos aborda cuando escuchamos a Pepe Habichuela:
cómo consigue ser, al tiempo, tan ancestral y tan moderno.
Otro es la aparente facilidad con la que el músico inglés
ha asumido el papel de flamenco. Como ya hemos comprobado en directo,
el anfitrión abre las puertas de par en par y el invitado
ejecuta el famoso dicho italiano “quando sei a Roma fa' come
i romani”. Que más o menos quiera decir que “cuando
estés con los flamencos, haz como los flamencos”.
Ya los fandangos de Huelva de apertura
lo anuncian. Las manos se unen. ‘Hands’, manos, da título
al encuentro. Pero más sorprendente es el papel que asume
Dave Holland cuando él y su instrumento se convierten en
cantaor. Y eso sucede no como detalle, sino en profundidad en temas
como la taranta ‘Camarón’
y la seguiriya cabal ‘Bailaor’. El contrabajo es la
voz, la guitarra lo arropa. Y nada huele a experimento ni a calzador,
sino a acercamiento respetuoso, a gozo musical, a humilde aprendizaje.
Luego están las revisiones
de temas ya tan inherentes a Pepe Habichuela como son la rumba y
la bulería de ‘Yerbagüena’. Aquí
renuncian al aporte hindú, para probar con el talante de
rueda y diálogo del jazz. Otra forma de mirar lo ya conocido.
Y también hay un par de enérgicas y luminosas músicas
del invitado, ‘The whirling dervish’ y ‘Joyridge’,
que la banda desplaza a la intersección latina que a veces
resuelve los encuentros entre flamencos y jazzeros. Y de cualquiera
de las maneras, todo en este disco sigue fluyendo, como cuando dos
viejos amigos conversan y pasean, como hacen en las fotos interiores
del libreto. Así que no es de extrañar que el disco
se cierre con una soleá del guitarrista granadino llena de
gratitud: ‘My friend Dave’.
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