S.C./ Flamenco-world.com, septiembre
de 2010
Ya con ‘La voz del agua’, Marina
Heredia comenzó a sentirse dueña de su carrera
como cantaora. Y ‘Marina’ no hace sino confirmarlo.
La granadina se sincera con el cante flamenco más tradicional,
acometiendo con seriedad cantes de la enjundia de la soleá,
las malagueñas, las seguiriyas o las mineras. Todos ellos
con los referentes muy claros, con acompañamiento añejo
y con un rictus comprometido.
Otra parte del repertorio son los temas intermedios
entre el flamenco y el folklore, con un acento típicamente
granadino: son los “fandangos del Albaizín”
y los “tangos de Graná”, con sus palillos,
sus bandurrias y sus jaleos autóctonos. Y el tercer estilo
que toca es de la canción aflamencada, ya sea como versión
de un romántico tema de su admirado Parrita, ya sea como
reconstrucción de letras por bulerías de El Chino,
ya sea como actualización de alegrías firmada por
Juan M. Fernández Montoya.
Aunque aún con estas tres claras vías,
el trabajo presenta una actitud uniforme. Tanto el instrumento
de Marina Heredia, como su interpretación han alcanzado
un óptimo grado de madurez. Controla los registros y la
expresividad, mostrándose desde dulce a ruda, desde solemne
a luminosa, según lo requiera el cante o tema en cuestión.
Sobresalen la responsabilidad y respeto hacia lo clásico,
pero no hasta el punto de impedirle sacar su propia personalidad
y su propio tiempo.
Ella y su voz y su cante están en
primer plano, con un acompañamiento sencillo, sobre todo,
de guitarra. Tiene varias para elegir, según los matices
que precise. José
Quevedo ‘Bolita’ la respalda tanto en lo que huele
a presente, como en algunos asomos al pasado. Aunque para lo tradicional
y el toque básico, se apoya más en Luis Mariano
y en Miguel
Ochando. Palmas, jaleos, unas percusiones sutiles, un detalle
de mandola y algunos coros son todo lo demás. Marina Heredia
no necesita más maquillaje que el que lleva en el retrato
de portada. ‘Marina’ es un disco tan honesto como
una cara lavada.