
S.C./Flamenco-world.com, marzo de 2010
Portada de 'Mixtolobo'
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El flamenco rock vuelve. Aunque ahora no
viene de Triana, sino del barrio jerezano de Santiago. De por
allí son Mixtolobo, un grupo instrumental que deriva de
la banda de Tomasito.
Lo lideran dos guitarristas. Uno es flamenco, Juan Diego. El otro
es eléctrico, Jorge Gómez. Y de tanto tocar juntos,
la comunicación entre sus instrumentos y sus lenguajes
se ha vuelto, de natural, imparable. Rock y flamenco, flamenco
y rock, son todo uno. Dicen que hay feeling y es lo que emana
su primer disco: ‘Frontera’.
El repertorio del disco, en cuya
producción participan Los
Delinqüentes, toca los palos básicos del flamenco,
desde bulerías a seguiriyas, pasando por tangos, rumbas y
soleares. Y todos ellos están tratados a lo flamencorrockero
desde un punto de vista propio, rico de influencias y, ante todo,
muy guitarrístico. Justo es que se abra con un homenaje al
artista aglutinante. ‘Tomi mío’ es una vibrante
carta de presentación por bulerías con verdadero espíritu
tomasítico. Después vienen temas compuestos
por Juan Diego, algunos de su espectáculo ‘Inspiración’
-y, por tanto, de su segundo álbum aún inédito-
como ‘Dieguito’ o ‘Malika’; otros, de su
disco debut ‘Luminaria’. Y deja, por tanto, entrar en
este trabajo a su partener de composición: Antonio Soteldo
‘Musiquita’. Aunque a todos se les mira con otra mirada;
conservan la sutileza, pero destapan una cara más dura, más
enérgica. Jorge Gómez también aporta sus propias
piezas, dejándolas caer algo más del lado rock, como
sucede en ‘Al compás de la válvula rota’
o ‘El Perdigal’. Y a todo dan clima, forma y caña
junto al bajo eléctrico de Ignacio Cintado, las percusiones
de Juan Peña ‘Chispa’ y colaboraciones especiales
como la de Antonio Serrano a la armónica o la de Jorge
Pardo al saxo en ‘A buscarme viene’. Por cierto
que en ese tema, que al fin y al cabo es una seguiriya, se escucha
el cante de Juan Castro, lo mismo que Juan Fajardo Moneo ‘Momo’
canta por soleá en ‘Al compás de la válvula
rota’.
Y en todo ese contenido caben la
agitada vida rítmica santiaguera, los aires del Mississippi,
el rock duro, reminiscencias progresivas y hasta la balada, que
estos músicos mixtos la entienden a dos guitarras, flamenca
y acústica, y con fondo tibetano. Ojo también a la
portada, un dibujo de Santos de Veracruz de ese animal mitad perro-mitad
lobo que da nombre a la banda… pero con parche en el ojo,
camisa de lunares, piercing, herida, cigarro y, en la contraportada,
su guitarra.
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