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Martín Guijarro, octubre de 2005
Enrique
Morente es un cantaor prolífico, discográficamente
hablando. No es de vender muchas copias, pero
sí un artista que cuenta con el respeto
y la admiración de una audiencia que aprecia
la creación. Aprovechando que durante dos
años ha trabajado codo a codo con el cineasta
José Sánchez-Montes para el documental
‘Morente sueña La Alhambra’,
ha escogido distintos pasajes musicales de la
banda sonora y los ha convertido en disco haciéndose
cargo no sólo del cante, sino también
de la producción.
El repertorio de este nuevo álbum
es como una ensoñación para gente
sensible. Y es que dejarse inspirar por un monumento
tan imponente no debe ser para menos. La poesía,
el agua, pájaros irreales, ambientes oníricos...
se dan la mano en este trabajo que, ante todo,
contiene buen cante flamenco.
Hay muestras de clasicismo estricto
como ‘Taranto veneno’, con la guitarra
de Juan
Habichuela, y ‘Soleá de la ciencia’
con Tomatito. Y composiciones eclécticas
como ‘Generalife’, engrandecida por
un inspirado trabajo del guitarrista Pat Metheny;
‘Donde habite el olvido’, producida
por Isidro Muñoz y aderezada con la cristalina
voz de Estrella Morente; y la intensa balada ‘Chiquilín
de bachín’ del argentino Astor Piazzola.
Entre un extremo y otro, están los litúrgicos
martinetes de apertura cantados en latín,
con las ya ‘morentianas’ superposiciones
de voces que, esta vez, se encargan del ritmo.
La arquitectura se funde en este
trabajo con la poesía. A Enrique Morente
le funciona siempre convertir los versos en cantes,
lo cual lleva sus melodías a originales
destinos. Canta poemas de María Zambrano,
de Luis Cernuda y de San Juan de la Cruz, y hasta
‘pregona’ una carta de Miguel de Cervantes
dirigida al Conde de Lemos cinco días antes
de su muerte. Y este último tema es como
una oración.
Redondea el trabajo la instrumentación.
Cañizares pone inteligentes guitarras a
temas como ‘Chiquilín de bachín’,
donde entra en conversación con la Libertango
Camerata. Alfredo Lagos da nuevas muestras de
su versatilidad en la caña ‘La Alhambra
lloraba’. Bandolero carga con el peso del
compás. ¿Y por qué no considerar
un instrumento a Estrella
Morente? No son simples coros lo que aporta
la princesa granadina. Tiene afinaciones, tonalidades,
texturas... que son la envidia de violines, chelos
y demás pájaros cantores.
Más información:
Enrique
Morente presenta una nueva colección de
cantes inspirados en La Alhambra de Granada
Galería
de fotos. Morente sueña La Alhambra
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