
| Enrique Morente, ‘Morente
flamenco’ |
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Martín Guijarro, diciembre de 2009
Enrique Morente
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No se dejen engañar. ‘Nana
de Oriente’ no es más que un bonus track, un extra
de estudio y en familia para abrir y cerrar un disco que está
consagrado a retener la magia del directo. Y hay mucha en Enrique
Morente, un cantaor que se aburre si no arriesga cada vez que abre
la boca. Como cuenta el cantaor con su peculiar sorna, desempolvó
una caja llena de grabaciones que tenía encima de un armario
y seleccionó nueve. Son cantes que interpretó en diferentes
momentos de la última década de su carrera, al lado
de guitarristas de postín como Juan y Pepe Habichuela, Rafael
Riqueni y David Cerreduela. Tan diferentes los unos de los otros,
que es ya un gusto escuchar los distintos matices que cada tocaor
saca al del Albaicín. Que lo que hace principalmente es acordarse
de sus maestros, siendo él ya maestro de muchos. Tomen nota.
Claro que siempre aportándole creatividad propia a la ejecución,
con frases, momentos y sensaciones que transmiten el vértigo
propio de sus recitales. Nunca se escucha al mismo Morente, de ahí
que cada uno de estos cantes aquí reunidos sean piezas únicas.
Cuesta destacar a unas sobre otras, pero tienen un sabor muy especial
las grabadas en un baño árabe de Granada junto a Riqueni
en 2005: ‘Serrana del maestro Matrona’ y ‘Tientos
a Sernita de Jerez’. Y destacan por el sonido, por el sabor,
por la atmósfera y por el recuerdo a dos fuentes del cante
hoy quizás algo olvidadas. Claro que el toque de los dos
Habichuelas es indisoluble del cante de Morente y le da un carácter
propio precisamente en la ‘Granaína rosa’ y la
malagueña ‘Como que sale de ti’, cantes donde
la voz vuela libre. Pero, en especial, se lo da el de Pepe, con
quien tantas aventuras discográficas ha compartido desde
los inicios, conjugando revolución y raíz. Tan emblemático
tándem está en la ‘Soleá de los cañaverales’,
en la ‘Soleá de pilarico’ y en los ‘Fandangos
naturales’ grabados en el Auditorio Manuel de Falla de Granada
en 2003, y en las ‘Alegrías grande locura’ registradas
en el Palacio de Carlos V de La Alhambra en 2008. Aunque quizás
la energía del directo de donde sale disparada y a raudales
es del registro más reciente, los explosivos ‘Tangos
de la vida’ que, con guitarra de David Cerreduela… y
de Cañorroto, sintetizan la evolución del patrimonio
propio de un cantaor que no se conforma con cantar, sino que vive
comprometido con el riesgo. “Yo me la tengo que jugar en cada
tercio”, dice Enrique Morente en una entrevista. Y en ‘Morente
Flamenco’, lo mismo que en cada uno de sus recitales, así
lo demuestra. Un disco que es complemento esencial a su brillante
discografía y que muestra un radical envés del haz
que fueron trabajos anteriores como ‘Picasso de Málaga’
y ‘Omega’.
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