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El gaditano Santiago
Donday es uno de esos raros maravillosos que de vez en cuando encontramos
en este arte. Es, al mismo tiempo, una leyenda y un intérprete más
que necesario en el panorama clónico actual del arte musical. Del arte
en general. Un cantaor originalísimo por mor de la tradición. Raro
porque siendo un cantaor imprescindible se ha mantenido al margen de los circuitos
comerciales, a resultas de lo cual 'Morrongo'
(Nuevos Medios, 2003), a sus setenta y un años, su primer disco. Raro por
heterodoxo porque, sin salirse un ápice de los estilos y las maneras tradicionales
gaditanos y jerezanos (su padre, que es según declaraciones su principal
influencia, era de Jerez), su personalidad anárquica los moldea a su antojo
en forma de pinceladas impresionistas, de manera que en ocasiones la melodía
queda completamente desdibujada, o, simplemente, apenas apuntada, en aras de la
pura expresión sentimental.
Raro y al mismo tiempo tradicionalista por una razón,
y es que su vivencia musical (vital) es exclusivamente flamenca. En su cante jamás
asoma acento de otra procedencia. Su mayor poder, con todo, más allá
de su conocimiento de los estilos, es su voz, su timbre roto y pleno de armónicos,
dulce y áspero al mismo tiempo. Y su expresividad enorme.
Tan raro como su autor es este disco grabado a instancias
del guitarrista jerezano Paco
Cepero. En él podemos escuchar las versiones de Donday de los cantes
tradicionales, principalmente soleares y seguiriyas, sus estilos predilectos,
aunque también muestra buenas maneras, desconocidas para muchos aficionados,
en fandangos, malagueñas de El Mellizo, tonás, tientos, bulerías
y cantiñas. Interpretaciones plenas de silencios, de tercios doloridos
dichos con un hilo de voz y la emoción a flor de piel. Un disco insólito
y absolutamente pertinente que encuentra su mejor formulación en un par
de pinceladas 'a capella', como la que abre el disco, espontáneas y fragmentarias,
extractos entre fingidos y reales de reuniones de amigos que muestran la faceta
mejor de nuestro intérprete, la íntima, desembarazada.
Un edificio construido en forma de suaves pero impactantes
pinceladas vocales en un estilo impresionista, fragmentario, pero que cuenta para
sus cimientos, esto es, como base armónica y rítmica de las formas
clásicas, la guitarra segura y efectiva de Paco Cepero. Morrongo es una
joya de otro tiempo, de todos los tiempos, extraña pero que felizmente
alguien se ha decidido a poner en circulación. No sea roñoso y anímese:
comprará algo único.
Más información:
Catálogo
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Nuevos Medios
celebra su vigésimo aniversario con una colección de veinte recopilatorios y una
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