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El saxofonista, flautista, compositor y animador de la fusión entre el
flamenco y el jazz Jorge Pardo celebra los veinte años de su discográfica
de siempre con una recopilación que es un fiel retrato de su trayectoria
musical. Así su faceta social, como colaborador en discos ajenos o invitando
a los suyos a intérpretes de diferentes disciplinas musicales. Una lista
con los nombres de Gerardo Núñez, Gil Goldstein, Chano Domínguez,
El Potito, Agustín Carbonel El Bola, José Miguel Carmona, Antoni
Soteldo, Rubem Dantas o Javier Colina (al margen de Di Geraldo y Benavent, que
forman con nuestro saxofonista un trío mítico en el jazz flamenco
actual) no agota el elenco de invitados incluidos en esta recopilación.
Un disco en el que podemos encontrar algunos de los éxitos
de Pardo: Jeta, de brillante estribillo, casi cantable, con efectivas
modulaciones, un tema enérgico y vital, callejero. Que no quiero
dinero, con la voz de El Potito, y La cigarra, los tres por
tangos. En esta Colección Nuevos Medios, Pardo da cuenta de todas sus vertientes
como instrumentista tocando, además de la flauta, los saxos soprano, alto
y tenor. Otras composiciones propias incluidas son la lírica Atardecer
en el patio, las bulerías Veloz hacia su sino, Mas
y la suite caribeña Post colombiana/Pastorius de Belen/Mapas y cartas/Gracias
Lou. Currito, íntima y sombría, pertenece a la
música para el lorquiano Retablillo de Don Cristóbal,
compuesta por Pardo para el Teatro de la Danza.
Jorge Pardo es un excepcional arreglista de temas ajenos
y clásicos. El músico es igualmente creativo en las composiciones
propias y en las adaptaciones, lo que prueba la amplitud de su bagaje e intereses
musicales y, en ocasiones, su sentido del humor, ya que esta faceta no está
desprovista de algunos matices irónicos. Donna Lee es un clásico
de Charlie Parker que el saxofonista adapta por bulerías, lo que prueba
lo cercano que puede hallarse el frenesí be-bop del compás jerezano.
Caravan es un tema de la Duke Ellington Orchestra y Río
Ancho una famosa rumba de los setenta de Paco de Lucía en la que
el piano de Chano Domínguez aporta un saludable aire latino, en la que
incluye algunas modulaciones nuevas que amortiguan el carácter épico
del tema original. Y es que los tiempos no están para épicas.
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