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La portada ya marca la diferencia. El
Pele y Vicente
Amigo muestran, sin tapujos, su complicidad. Así es 'Canto' (BMG, 2003),
un abrazo entre un cantaor y un guitarrista que comparten algo más que
trayectoria profesional y 'nacionalidad'. Y tal abrazo es tan desenfadado como
el de la fotografía, un abrazo que sonríe, que guiña, que
bromea... y que ama. Pues, si al plano temático nos remitimos, es el amor
su epicentro.
La legibilidad es la baza de esta nueva unión de
la garganta portentosa de El Pele con la guitarra prodigiosa de Vicente Amigo
y, lo que es más, con esa faceta creadora de Vicente Amigo que ya ha parido
discos como el de Remedios Amaya 'Me voy contigo' y el de José Mercé
'Del Amanecer', pues es quien realiza y dirige la producción, además
de componer letra y música de casi la totalidad de las canciones. El álbum
contiene una decena de cortes en los que impera lo rítmico: alegrías,
bulerías, rumbas e incluso unas sevillanas. Y todos se desenvuelven a base
de, por un lado, la imponente voz de Manuel Moreno Maya con el mimoso acompañamiento
que le brinda su Amigo; y, por otro lado, de ritmos y estribillos pegadizos que
se corean y que embaucan al oído. Habrá quien piense que se pasa
de superficial... y quizás no le falte razón.
El disco se abre con las alegrías 'Canto', una muestra
de la viveza que puede aportar al flamenco actual este tándem. Un canto
fresco, coreado y coreable, que, al tiempo, supone una biografía poética
del cantaor. 'Los amantes', unas bulerías dedicadas "a la memoria
de Enrique Montoya", sigue la misma línea. La Susi introduce el tema
suavemente, en modo balada, hasta que guitarra y palmas aupan el pulmón
desgarrado de El Pele. Esta romántica bulería se completa musicalmente
con percusiones (Paquito González), batería (Pedro Barceló),
saxo (Cristobal Agromonte) y bajo (Antonio Ramos), que dan al conjunto un carácter
irremediablemente cautivador. 'Iré con el viento' es la traslación
de esta fórmula del flamenco legible al compás de tangos. Se anuncian
a paso lento, con guitarra y compás sedosos. Un coro da paso al cantaor,
que canta desgarrado, entero, elevadísimo, espiral... Y Vicente Amigo que
lo envuelve y lo adorna, con bellísimas falsetas de su personal cuño.
Tampoco obvia la rumba. 'Enamorao' se desenvuelve como
una historia que comienza con una guitarra leve y escueta, sobre la cual se acabalga
bajito El Pele. Y el camino prosigue con una transición sin costuras a
la estrofa que lleva al estribillo, sobre el cual ya pivota la canción.
Rumbero también se muestra en 'Llámale amor', una canción
leve y de estribillo pegadizo, embalsamada por la guitarra más voladora
de Vicente Amigo, a la que se le dejan amplios huecos para planear a placer. Además,
'Canto' recurre a la bulería de corte jerezano en 'La estrella de Manuel'
donde, sobre un toque vigoroso, el cantaor se da a pulmón abierto. El detalle:
las letras intercaladas de La Susi. Completan el apartado 'festero' del álbum
'Sevillanas del pañuelo' que, compuestas por El Pele, rescatan la forma
clásica de la sevillana, con narración desarrollada a lo largo de
sus cuatro episodios. Y, a modo de cierre, 'Gitana cordobesa', un "bolero"
a compás de bulerías que ensalza a la musa de los cuadros de Julio
Romero de Torres.
El disco hace hueco al recogimiento. Entre bulería
y rumba, El Pele y Vicente Amigo prescinden de todo ornamento, para desnudarse
en la soleá 'Rincón de los amargos', "donde todo el mundo tiene
sitio". Aquí El Pele es cantaor y Vicente Amigo, tocaor. Cante y toque
con fundamento, con sabiduría, con conocimiento, con posos. El remeterse
de la seguiriya 'Aconteció' es diferente, más experimentador, más
de querer llevar el atrás hacia delante, de forma que alrededor de un cante
ortodoxo, se juega con la música, hasta conseguir un tema tenso e intenso.
Con ambas inmersiones se redondea un disco necesario para el panorama actual del
flamenco por su aporte de legibilidad, de calidad, de cordialidad.
Más información:
Entrevista
a Vicente Amigo y El Pele sobre 'Canto' (octubre, 2003)
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