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Diego
Amador ha hecho con este disco de título obvio su obra de consagración.
No sabemos si a nivel comercial, factor este absolutamente azaroso, al menos en
relación a la calidad del producto, pero sí en lo artístico.
'Piano jondo' (Nuevos Medios, 2003), editado para su distribución internacional
por Fantasy Records, es una recapitulación de los nueve años de
carrera de su autor y de los dos discos previos, uno de ellos, el primero, firmado
al calor del éxito de sus hermanos bajo el nombre de Patitanegra.
Diego Amador ha hecho la obra que deseaba, prescindiendo
de los temas comerciales, las canciones aflamencadas, de los discos anteriores
y centrándose en las composiciones estrictamente instrumentales en las
que nuestro intérprete y su piano es el protagonista absoluto. Lo secunda
una discreta aunque sólida sección rítmica formada por el
bajo de Miguel Vargas y la percusión de su sobrino Luis Amador. Tres son
las piezas extraídas de su primer disco ('Anticipo flamenco', 1994), que
en esta segunda versión han crecido y se han trasformado prodigiosamente:
de niños resultones y bien proporcionados en adultos circunspectos y solventes.
Cada una de ellas sobrepasa en el doble de minutos a la versión primera.
Son la 'Soleá del Churri' (El Churri es el apodo familiar de nuestro pianista),
las bulerías '¡Vivan los gitanos!', una verdadera descarga de optimismo
autoafirmativo, y la 'Seguiriya de pildorilla'.
La estructura de las composiciones de Diego Amador se ajusta
a las fórmulas de la guitarra flamenca de concierto, esto es, la sucesión
de rasgueos y falsetas o variaciones. Algunas de estas falsetas se acercan más
al concepto de improvisación puramente jazzístico: el jazz es el
género instrumental por excelencia de nuestro tiempo, en el que se mira
hoy día todo aquel que pretende sacar lo máximo de sí mismo
como músico; más en este caso, en el que hablamos de un instrumento
que goza de una marcada y riquísima tradición jazzística.
Un espíritu errabundo que en la seguiriya, por ejemplo, incluye disonancias
próximas al llamado lenguaje clásico contemporáneo para piano.
Del segundo disco 'El aire de lo puro' (Nuevos Medios,
2001), esta recopilación incluye tres temas que, por razones de proximidad
temporal, están más cerca de los originales. Las bulerías
'Comparito', los tanguillos 'El llanto de la lluvia' y 'A mi tío Diego',
una de las grandes composiciones de su autor, por rondeñas. Finalmente
'Piano jondo' incorpora tres temas nuevos. Una taranta de aire clásico
titulada 'Pa los viejitos', en la que se reconocen falsetas de guitarra flamenca
tradicional. 'Quiero olvidarte', por soleá, en el que Amador toca también
la mandola y canta con su voz acamaronada (un Camarón oscuro y algo fatalista,
de última época: decía Amador en el documental emitido en
televisión con motivo de los diez años trascurridos desde la muerte
del cantaor gaditano que "él era el Dios nuestro"), además
de hacerse acompañar del baile de El Grilo, lo que confiere a la pieza
una enorme riqueza tímbrica. Y 'Continnum', la única composición
ajena del álbum, un original del bajista norteamericano Jaco Pastorius,
con ritmo de tangos, brillante y sosegada, como todo lo que ejecuta este músico
prodigioso del barrio de las Tres Mil de Sevilla.
Más información:
Entrevista
a Diego Amador, multinstrumentista y cantaor
Especial:
Reseña de la presentación de 'Piano jondo' en Calle 54
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